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  • La Vida es Ahora

    A raíz de un reciente quebranto de salud que me obligó a una semana de reposo en casa, he recibido innumerables consejos y reclamos por parte seres queridos y allegados para que baje el ritmo de mi vida o aprenda a tomar las cosas con mas calma. Esto para mi es algo muy difícil pues el termino a medias no existe en mi vocabulario y el sentido de responsabilidad es un mal que llevo dentro y que muchas veces me quita horas de sueño cuando inconscientemente sigo maquinando en mi cama a la hora de acostarme.

    En esa semana de estudios médicos y descanso no solo medite sobre estos consejos, sino que también recordé todas las bendiciones que tengo pero que con el ritmo de vida tan ajetreado que hoy en día llevamos, pasan por desapercibidas sin darnos cuenta de todo lo que nos estamos perdiendo mientras el tiempo pasa volando .

    Había olvidado que me gusta la lectura y tengo muchos libros que no he empezado e inclusive algunos que todavía no he terminado. No me había dado cuenta de lo descuidadas que estaban mis plantas y el remordimiento fue tanto que casi las ahogo echándoles agua. Me percaté de que mi perrita " Mía " ya tiene canas, que  añoraba una siesta a media tarde o dormir mas de seis horas diarias y muchísimas otras tonterías importantes .

    Pero quizás la mejor lección de esa semana fue recordar que tengo una hermosa  hija de seis meses con unos ojos espectaculares que me llenan de amor y felicidad cada ves que los contemplo . Por ello durante esos días hice una conexión mágica con Lucia, la misma que me había preocupado de cultivar con Axel antes de partir al Everest, pero que quizás por el echo de ser una niña pensaba que no sería posible lograr o que era una tarea  propia de su madre.

    Así me fui dando cuenta durante toda la semana de tantas cosas sencillas pero espectaculares que están sucediendo a mi lado mientras yo sigo un ritmo de vida acelerado, y hoy ya recuperado agradezco esa llamada de Dios que me ha echo reflexionar sobre las cosas realmente importantes pero que muchas veces no valoramos hasta que las perdemos, entre ellas la salud, la familia o la vida misma.

    Nunca dejemos de perseguir nuestros sueños dándolo todo por alcanzar eso que nos hemos propuesto, pero tampoco dejemos de vivir a plenitud la vida disfrutando al máximo de esos pequeños detalles o momentos que al final de cuentas representan la felicidad de nuestra existencia, pues aunque la cima es importante el trayecto es mucho mas gratificante.

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